domingo, 17 de junio de 2018

Llega un nuevo solsticio

Dice el Programa Agartha que “es sabido que las mismas coordenadas espacio-temporales no se dan de una misma manera indefinida en un supuesto mundo inmóvil, frío e irreal (lo que se entiende equivocadamente como ‘matemático’), y la mejor comprobación de ello es la observación atenta de la tierra y el cielo, de lo macrocósmico y microcósmico, siempre en continuo movimiento y perpetua generación de nuevas formas de vida” (módulo I, acápite “Ciencia”).

Llega un nuevo solsticio, y este adjetivo de “nuevo” no es sobrero. Como hace exactamente un año sidéreo, el próximo jueves 21 de junio a las 12 horas y 7 minutos de hora oficial peninsular, la tierra alcanzará un punto de su órbita en torno al sol (llamada eclíptica) desde el que podremos observar cómo éste penetra en el signo zodiacal de Cáncer, quedando así inaugurado el verano en el hemisferio boreal; pero esto va a suceder unas seis horas más tarde que en 2017. La razón es que la tierra tarda 365 días solares y cuarto en regresar a un mismo punto de su órbita (hecho por el cual hay que añadir un día más a nuestro calendario cada 4 años) y por consiguiente el solsticio se retrasa un cuarto de día respecto al año precedente.

Hans Sebald Beham, "Sol" (1539)

Tampoco este punto de la eclíptica se encuentra en la misma posición respecto al cielo de las estrellas fijas que hace 12 meses: debido al movimiento de precesión, los equinoccios y los solsticios se desplazan retrógradamente sobre el cinto de las constelaciones zodiacales a razón de 50 segundos de arco por año, completando una vuelta entera cada 25.920 años. Por otra parte, el sol no está situado en el mismo lugar que hace un año en nuestra galaxia -la Vía Láctea-, ni ésta con respecto al llamado Grupo Local de galaxias que giran en torno a un centro de masas común, ni el Grupo Local en relación al supercúmulo estelar al que pertenece, ni dicho supercúmulo con respecto a las macroformaciones estelares de su entorno, de las que se separa corriendo por el espacio a una velocidad de unos 2 millones de kilómetros por hora en dirección a algún punto de la constelación del Centauro, el cual a su vez se está desplazando…

Y nosotros, ¿dónde es que estamos?

domingo, 18 de marzo de 2018

Primavera 2018

Algo indescriptible se abre paso de manera sutil y a la vez impetuosa. En los paisajes que el invierno había coagulado comienzan a despuntar, aquí y allá, brotes que revelan una vida temporalmente oculta a nuestras miradas y que ahora sale a la luz, y que se despliega con majestad revistiéndose de indefinidas formas multicolores. El Sol se levanta más, y más, y más y la Necesidad obra la germinación de la madre Naturaleza. Porque nada se muere, todo está vivo.

Un campo en la primavera de 2017 (fotografía de Pau Figuerola)

Según publica el Observatorio Astronómico Nacional, la primavera de 2018 dará comienzo en el hemisferio boreal el martes 20 de marzo a las 17h 15m de hora oficial peninsular. La estación durará 92 días y 18 horas y terminará con el solsticio de verano, el 21 de junio.

Un Venus brillantísimo será visible al oeste después de la puesta de Sol a lo largo de toda la primavera. Marte asomará por el este horas antes del alba al inicio de la estación y adelantará su orto con el paso de las semanas. Análogamente, Saturno saldrá de madrugada en el mes de abril y su aparición será cada vez más temprana hasta quedar a la vista permanentemente durante las noches de junio -mes en que alcanzará su máximo brillo anual-. Y Júpiter aparecerá hacia el este poco después de terminar el crepúsculo vespertino a comienzos de la estación, siendo visible durante toda la noche, y con su mayor esplendor, ya a partir de mayo. En la primavera de 2018 no se producirán eclipses de Sol o de Luna.