martes, 18 de marzo de 2025

Festina lente



La eclíptica, jalonada por los signos zodiacales, y el ecuador celeste.
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Ya hemos explicado en otras ocasiones que la intersección con la bóveda celeste de los planos que contienen al ecuador terrestre y a la órbita de traslación de la Tierra en torno al Sol dibujan sobre aquélla dos círculos que se denominan, respectivamente, ecuador celeste y eclíptica. Al estar ambos círculos inclinados el uno con respecto al otro -debido a que lo están los planos que los determinan-, éstos se cortan en dos puntos: el punto Aries o vernal y el punto Libra. Cuando el Sol pasa por el primero se produce el equinoccio de primavera, y cuando pasa por el segundo, el de otoño (a la inversa en el hemisferio sur).

La posición que el Sol ocupa sobre la eclíptica es el factor que determina la duración del día y de la noche. Diariamente, el Sol avanza un grado de arco sobre la eclíptica y cuando su declinación (= distancia vertical al ecuador celeste) es máxima, o sea en los solsticios, la duración del intervalo con luz solar apenas varía de un día para otro porque el recorrido del Sol es, en esos puntos de la eclíptica, aproximadamente paralelo al plano ecuatorial. En los equinoccios, en cambio, la variación de la duración del día es máxima y puede haber una diferencia de hasta cuatro minutos más (primavera) o menos (otoño) de luz de un día al siguiente.

A las puertas de la primavera, en este momento de máxima velocidad de cambio, nos ha venido a la memoria el conocido adagio latino festina lente, o ”apresúrate despacio”. Éste es un

“dicho renacentista que conjuga opuestos, también como una contradicción en sus términos ya que significa velozmente lento, o mejor algo así como el dicho chino emulado por Napoleón:

        Vísteme despacio que estoy apurado.

Tal el conocido símbolo del ancla (áncora), como elemento estable, y la velocidad de las alas, como expresión de la impermanencia.”(1)


Emblema del ancla y el delfín del Sueño de Polifilo, que alude al lema festina lente.
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El alcance de la enseñanza que encierra este lema se comprende mejor cuando se considera su análogo alquímico, “fijar lo volátil”:

“Operación, o mejor, serie de operaciones necesarias para establecer a la deidad como permanente en el alma del iniciado.

El adepto ya conoce la presencia de la deidad mensajera, pero quiere hacerla suya como un valor perenne en sí mismo. A través de muchas dificultades y trabajos ya ha reconocido diversas formas de la deidad que han aparecido, o se han presentado en su alma. Pero desea realizar en ella un vergel en el que cada macizo de flores, cada planta esté en su lugar correcto.

Para ello lo primero que debe saber es que con objeto de lograr el orden que pretende --cualquiera que éste sea- no debe confiar en su voluntad humana para conseguirlo, sino abandonarse a la Voluntad divina.

Esto no es lo que ha estado haciendo, sino lo inverso, aunque él no lo crea y en su necedad trate de demostrar lo contrario. Estaba esperando que esas imágenes difusas de la deidad -muchas veces ligadas a la niñez- se hicieran suyas para establecer así su propiedad y una vez munido de ella ser el beneficiario de algo que merece y se le ha otorgado por sus esfuerzos y virtudes.

Con la mentalidad del hombre viejo jamás la obtendrá y pospondrá indefinidamente sus posibilidades pues todavía imagina un tesoro, que hay que obtener.

En todo caso la retribución siempre es el presente, el hoy día. Eso es lo que debe obtener. La presencia perenne de la deidad en el ser humano nunca ha sido, en verdad, una pesca imaginativa de la belleza. Es la belleza en sí, la que se le da de modo permanente por la gracia.

Siempre es ahora y la eternidad es eso. En los comienzos la obtención de la sabiduría es una carrera de postas, pero cuando llega el momento del Sí mismo, siempre es actual, y la vivencia de lo simultáneo deviene eso, un ahora reiterado donde ya no hay adonde ir ni nada que percibir. No hay nada que conocer.

Y ello es haberse deificado y no unas vagas ensoñaciones, o unas ilusiones poéticas que sólo suelen ser unas falsas ideas del hombre profano, no sacralizado.

        Abandonad toda esperanza vosotros que entráis,

dice Dante al comienzo del recorrido de la Divina Comedia.

Esta errónea visión de la que hablamos suele ser un bien propio del supermercado de 'ideales'.

Tal vez sea hora de dejar nuestra caja de sueños y obtener lo que se busca viendo lo que las cosas son en este ciclo, es decir, beber la hiel de la amargura como si fuera lo que hoy se nos da, nuestro alimento, y recibir la angustia de la desesperación con mucha objetividad. Quizá haya situaciones que no podremos resolver nunca. No esperar milagros; son contraproducentes. ¡Bájate de la nube!” (2)

***

Según el Observatorio Astronómico Nacional, el equinoccio de primavera (de otoño en el hemisferio sur) tendrá lugar el día 20 de marzo a las 10 horas y 2 minutos de hora oficial peninsular. La estación durará aproximadamente 92 días y 18 horas, y acabará el 21 de junio con el solsticio de verano.

Durante la primavera, Marte y Júpiter serán visibles tras la puesta de sol, aunque el segundo dejará de avistarse a primeros de junio. Mercurio hará su aparición en el cielo vespertino justamente en ese mismo periodo, y podrá ser observado a simple vista donde el horizonte oeste sea llano y carezca de contaminación lumínica.

La primavera se iniciará sin ningún planeta visible al amanecer. Venus se podrá comenzar a observar a partir de finales de marzo, y Saturno y Mercurio desde primeros de abril. El heraldo del Sol desaparecerá del horizonte este a finales de mayo.

Durante la primavera de 2025 tendrá lugar un eclipse parcial de Sol. Será el 29 de marzo y podrá verse desde el noroeste de Europa, Rusia y África, Groenlandia y el extremo noreste de América. También afectará a España, aunque la superficie solar que se ocultará será mucho menor (entre un 10% y un 30% según la longitud del lugar). Este va a ser el primero de una serie de eclipses de Sol que serán visibles desde España en los próximos años: el 12 de agosto de 2026 y el 2 de agosto de 2027 habrá dos eclipses totales, y uno anular el 26 de enero de 2028.

(1) Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada “Festina lente”. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2013.

(2) Op. cit., entrada “Fijar lo volátil”.