miércoles, 21 de septiembre de 2016

Equinoccio de otoño 2016


Según el Observatorio Astronómico Nacional, el equinoccio de otoño tendrá lugar el jueves 22 de septiembre a las 16:21 h (hora oficial peninsular). La estación que se inicia durará 89 días y 20 horas, y concluirá el 21 de diciembre con el solsticio de invierno.

El equinoccio de otoño se produce al entrar el Sol en el signo de Libra y es un momento propicio para meditar sobre cuestiones bien importantes. Por ejemplo, sobre el origen común de las Tradiciones precolombinas y de aquellas que han florecido en las orillas del Mediterráneo -entre ellas, la Tradición Hermética-. Éste no es otro que la Tradición Atlante, heredera a su vez de una Tradición Primordial cuyo punto de partida coincide con el del Manvántara al que pertenece el ciclo cósmico en el que hemos venido a la existencia, este pesadísimo Kali Yuga al que le deben quedar, como se suele decir, cuatro días mal contados, visto el panorama actual…

Tula es el nombre que recibía el centro supremo de la Tradición Primordial en la Hiperbórea y el que debió heredar el centro espiritual de la Tradición Atlante, según apunta el hecho de que los toltecas atribuyeran dicha denominación a un gran centro sagrado de su tradición en Mesoamérica. Y este mismo aplelativo, Tula, designa igualmente a la constelación de Libra(1).

Constelación de Libra (lámina coloreada)
Johannes HeveliusFirmamentum Sobiescianum sive Uranographia (1687)

Tal como el nombre de Tula fue transferido del Norte hiperbóreo al Occidente atlante, la denominación de Libra o Balanza se trasladó de la constelación polar que hoy conocemos como Osa Mayor al asterismo y el signo zodiacal que signan el otoño del hemisferio norte(2). De modo que Libra determina -junto con Aries- un eje equinoccial en el que cabe ver una proyección “horizontal” del eje polar o “vertical” de la bóveda celeste según el simbolismo de la cruz (el travesaño proyecta en la horizontal las energías celestes que descienden por el palo recto).

En definitiva, que en medio de este escenario de hojas que caen, días que se acortan y una civilización que se va al carajo hay un ámbito a imagen y semejanza de aquella Tierra de los Vivos hiperbórea donde siempre es primavera. Si lo buscamos, lo encontraremos.


(1) Ver René Guénon, “Lugar de la Tradición Atlante en el Manvántara” (incluido en la recopilación “Formas tradicionales y ciclos cósmicos”).
(2) Ibid.


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