jueves, 19 de marzo de 2015

Llega la primavera

Estamos a punto de dejar atrás un invierno frío que recordamos que arrancó con un solsticio coincidente con una luna nueva. Y la estación se va a despedir nada menos que con un eclipse de sol (parcial en España) que será visible en toda Europa, el norte de África y el noroeste de Asia. En nuestras coordenadas de latitud y longitud, este fenómeno comenzará mañana viernes 20 de marzo a las 9h 11m y concluirá a las 11h 28m (hora local peninsular), produciéndose en su momento álgido -a las 10h 17m- una ocultación del 63% del disco solar.

Todas las tradiciones de la Antigüedad han considerado a los eclipses como momentos de desencadenamiento de energías funestas opuestas a la luz de las que uno debe ponerse a resguardo. Escribe Federico González al respecto, en la entrada "Eclipse" de su Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos:
"Si los antiguos viviesen estarían atónitos ante la levedad con que se tratan los eclipses actualmente. Justamente, hoy miércoles 15 de Junio a las 21.45, se producirá uno de ellos y podrá verse claramente donde estamos, en Cádiz; mientras tanto la población lo convierte en jolgorio, mirando la Luna y haciendo bromas sobre ella, y dice que aparecerá teñida de sangre, en lugar de estar escondidos en sus casas, como hacían todos los pueblos europeos y precolombinos y otros descendientes de los atlantes, y que llegado este momento preciso (de dos horas de duración) se cubrían con sus capas o ponchos y allí emitiendo todo tipo de sonidos espantosos trataban de ahuyentar aquello que había dejado el eclipse. 
Muy peligroso el eclipse. 
Se necesita ir con cuidado y posponer toda cita o encuentro en esas horas."
Afrontaremos, pues, este momento de coyuntura con el gesto adecuado hasta que el Sol rebase olímpicamente al lento disco negro. Y celebraremos, unas horas después, que nuestra estrella central alcanza el punto vernal, ingresando victorioso -tras un tiempo que nos ha parecido lleno de pruebas- en el signo de Aries y el hemisferio norte celeste.

Según cálculos del Instituto Geográfico Nacional, la llegada de la primavera será a las 23h 45m de mañana (hora local peninsular). Durará 92 días y 18 horas, y terminará con el solsticio de verano el día 21 de junio.

La primavera, de Sandro Botticelli (ca. 1482)

Podremos ver a Venus y a Júpiter tras la puesta de Sol durante toda la estación, pero a Marte sólo hasta finales de abril. Al inicio de la primavera, el orto diario de Saturno tendrá lugar hacia la medianoche, si bien en junio el astro será visible ya tras la puesta de Sol. El máximo brillo anual de Saturno tendrá lugar el 23 de mayo, momento en que se encontrará en su oposición.

martes, 17 de marzo de 2015

Hidra

La larguísima constelación de la Hidra ocupa más de 90º de ascensión recta (o sea, de longitud celeste) y es la más extensa de todo el firmamento. Se divisa su cabeza debajo de la constelación de Cáncer, y su cuerpo demarca una banda sensiblemente paralela a la eclíptica, a la manera de un subrayado, bajo las constelaciones zodiacales que irán surcando el cielo de las noches de primavera.

Dice Arato de la Hidra que, “como si estuviera viva, culebrea de cabo a rabo; su cabeza llega bajo la mitad del Cangrejo, su espiral bajo el cuerpo del León; su cola cuelga sobre el mismo Centauro. En mitad de su espiral está situada la Copa, y en el extremo la figura del Cuervo en acción de picotear la espiral.” Manilio observa que “la Hidra imita con la disposición de sus fuegos un lomo de escamas.”

La constelación de Hidra y los asterismos que la rodean (Urania's Mirror, Londres, ca. 1825).

Eratóstenes relata en sus Catasterismos el mito que vincula a la hidra y el cuervo, un pájaro del dios Apolo. Un día, los dioses estaban celebrando un sacrificio y enviaron al ave a por agua de una fuente. El cuervo voló hasta ella y vio que al lado del manantial crecía una higuera con frutos apetecibles pero que éstos aún estaban verdes. Decidió entonces posarse en el árbol y aguardar lo necesario para que los higos madurasen. Transcurrido ese tiempo, el cuervo se comió los higos y recapacitó que no había cumplido con lo que le había sido encomendado. Resolvió por ello coger una hidra que habitaba en la fuente y presentarse ante los dioses con la serpiente y la copa -vacía- en la que debía haber transportado el agua diciendo que el animal se había bebido el líquido. Apolo, conocedor de lo verdaderamente sucedido, dispuso que el cuervo se quedase a vivir para siempre entre los hombres sufriendo una prolongada sed.

Cornelius explica que la constelación de la Hidra se asociaba en Mesopotamia a la serpiente de agua Tiamat, aniquilada por Marduk en la gran guerra de los dioses, y que la antigüedad grecolatina también la relacionaba con la Hidra de Lerna que Hércules mata en su segundo trabajo. Esta es la narración que transcribe el autor:

“Lerna, una región costera fértil y sagrada, cercana a la ciudad de Argos, había vivido bajo el terror de la monstruosa Hidra. Esta criatura, que vivía en un pantano, tenía el cuerpo de un perro y (en la versión más corriente) nueve cabezas, cada una de las cuales expelía vapores venenosos. De cada cabeza que se cortara o aplastara nacían tres cabezas nuevas. Para aniquilar a este monstruo, Heracles siguió los consejos que le dio Atenea: lo forzó a salir de su madriguera disparándole dardos de fuego y no respiró mientras duró el combate. Cortó las cabezas, pero a cada golpe de su espada nacían otras nuevas. En ese momento, un cangrejo salió del pantano y pellizcó el pie de Heracles con sus pinzas. Inmediatamente fue aplastado y se convirtió en la constelación de Cáncer.

El conductor del carro de Heracles, Yolao, acudió en su ayuda. Yolao hizo un fuego en una esquina de la cueva y, cogiendo ramas encendidas, quemó y cauterizó las heridas de la Hidra, cortando de este modo el flujo de sangre para impedir que se formaran nuevas cabezas. En ese mismo momento, Heracles encontró la inmortal cabeza de oro de Hidra entre el amasijo furioso del cuerpo de la criatura; la arrancó del cuerpo y la enterró debajo de una pesada roca. Después, la evisceró y mojó las puntas de sus flechas en la hiel del monstruo. Desde entonces, cualquier herida producida con estas flechas ha tenido consecuencias fatales.”

domingo, 15 de marzo de 2015

Popa

La Astronomía contemporánea divide la gran constelación Argo Navis (la nave Argo) de la Antigüedad en tres asterismos menores: Carina o Quilla, Vela y Popa. De los tres, sólo este último es visible desde las latitudes intermedias del hemisferio norte. A la Popa se la observa debajo del Can Mayor (a la cual se sitúa fácilmente en el cielo de invierno por el gran brillo de Sirio) flanqueada por la Vía Láctea.

La constelación Argo Navis en la Uranographia de Johannes Hevelius (1690),
con la popa de la embarcación en primer plano.

De este modo, contemplar a la Popa es evocar la gesta mítica de Jasón y los Argonautas en pos del Vellocino de Oro, la dorada piel del carnero enviado por los dioses para rescatar a Frixo y que se relaciona con la constelación de Aries.

Cuenta el mito que el rey Atamante de Beocia, desencantado de su esposa Nefele - con quien había tenido a Frixo y Hele -, se casó con Ino y ésta, guiada por los celos, tramó un plan para causar la muerte del hijo varón habido en el anterior matrimonio del rey. Ino arregló secretamente que las mujeres del reino tostasen el grano de trigo almacenado para la siembra de primavera. Cuando los hombres lo sembraron, las semillas no germinaron y hubo una gran hambruna en el país. Atamante envió a un emisario a consultar al oráculo de Delfos acerca de esta cuestión, y aquél, sobornado por Ino, regresó diciendo que el requerimiento del oráculo para que el trigo brotase de nuevo era que Frixo fuese sacrificado. Dispuesto ya Frixo para el sacrificio, Zeus atendió los ruegos de Nefele y envió a un carnero maravilloso con piel de oro que arrebató al niño y a su hermana.

El carnero transportó a Frixo y a Hele por los aires. Al atravesar el estrecho que separa Europa de Asia, la niña cayó al mar que hoy es conocido como Helesponto y murió ahogada en él. Frixo llegó solo al país de la Cólquide a orillas del Mar Negro y fue acogido por su rey Eetes, hijo de Helios y de la ninfa Perseis. En muestra de gratitud, Frixo sacrificó al carnero en honor a Zeus y regaló el Vellocino de Oro al rey. Eetes consagró el Vellocino al dios Ares, colgándolo de un roble del bosque sagrado del dios de la guerra, y lo puso bajo la custodia de un terrible dragón.

Tiempo después, en la ciudad tesalia de Yolco, aconteció que el rey Esón fue desposeído de su trono por su hermanastro Pelias, nacido de la unión de Tiro con Poseidón. Para proteger a Jasón, el hijo pequeño de Esón, su madre Alcimede lo confió al centauro Quirón, y éste lo educó en el monte Pelión enseñándole las artes de la medicina. Habiendo alcanzado la edad adulta, Jasón regresó a Yolco y reclamó el trono a su tío. Pelias impuso a Jasón una condición para devolverle el poder usurpado: que se hiciese con el Vellocino de Oro y lo trajese de vuelta a Tesalia.

Habiendo consultado al oráculo de Delfos, Jasón organizó una expedición naval a la Cólquide con la ayuda de los más grandes héroes de Grecia, entre ellos Heracles, Orfeo y los Dioscuros. Bajo la dirección de Atenea y con la ayuda de Hera - diosa deseosa de perjudicar a Pelias pues éste desdeñaba su culto -, el héroe Argo, hijo de Frixo, construyó un navío bautizado con su nombre con madera de roble del bosque de Dodona, y este fue el bajel que llevó a los Argonautas comandados por Jasón hasta las orillas del reino de Eetes.

Medea, sacerdotisa de Hécate, hija de Eetes y de la ninfa Idía y sobrina de la hechicera Circe, se enamoró de Jasón apasionadamente a primera vista y éste le prometió desposarse con ella a cambio de su ayuda para conquistar el Vellocino de Oro. La sacerdotisa protegió a Jasón con ungüentos mágicos del hálito de fuego de los toros a los que el héroe debía uncir por orden de Eetes y condujo al héroe y a sus compañeros al bosque sagrado donde se encontraba el Vellocino, durmiendo al dragón vigilante con sus sortilegios para que pudieran obtener el botín.

Jasón se hace con la piel de oro y escapa con Medea y los Argonautas a bordo de la nave Argo. Para impedir que los barcos de Eetes den alcance al navío tesalio, Medea despedaza a su hermano Apsirto, a quien había tomado como rehén, y arroja sus trozos al mar para que Eetes deba demorarse recogiendo los trozos de su hijo muerto. Más adelante, las artes de Medea permiten derrotar al gigante de bronce Talos que custodiaba la isla de Creta.

Cuando los Argonautas llegan por fin de vuelta a Yolco, Medea ayuda a Jasón a desembarazarse de Pelias, quien incumple su palabra de restituir el reino al legítimo heredero de Esón; pero es tan cruel su muerte a manos de sus propias hijas, hechizadas, que los habitantes de la ciudad deciden expulsar a Jasón y a Medea. La pareja se refugia en Corinto y vive allí felizmente durante diez años, engendrando a varios hijos.

Jasón acaba repudiando a Medea para casarse con Glauce, hija del rey corintio Creonte, y Medea se venga del héroe argonauta asesinando a la esposa de éste, a Creonte y a sus propios hijos habidos de la unión con Jasón. Tras estos crímenes, Medea huye en un carro tirado por dragones que le había obsequiado el dios Helios.

Explica Arato en los Fenómenos que la Argo celeste navega “del lado de la popa, pues no realiza su marcha según lo acostumbrado, sino que se desliza en sentido inverso, como las naves auténticas cuando los marinos vuelven en dirección contraria la popa al entrar en puerto; cada uno hace virar en seguida la nave, y agitada por el flujo y reflujo toca tierra firme. De este modo, en el sentido de la popa, se desliza la Argo de Jasón.” Por su parte, Eratóstenes expone que “la diosa Atenea elevó al firmamento esta constelación por haber sido la primera nave que se construyó; la nave poseía voz profética y fue la primera que surcó el mar hasta entonces impenetrable. Así quedaba como testimonio imperecedero para las generaciones futuras.” Manilio dice que Argo “posee el cielo merecido por los grandes peligros pasados” y que “por salvar a dioses fue convertida en diosa.”

Plutarco, recogiendo una antigua tradición egipcia, decía que se trataba de la nave de los muertos a las órdenes de Osiris.

domingo, 8 de marzo de 2015

Liebre

En el excelente blog de Astronomía La bitácora de Galileo se explica que fue Eudoxo de Cnido quien dio el nombre de Liebre a la constelación que se divisa bajo Orión junto al Can Mayor. Entre los egipcios había sido llamada La Barca de Osiris (deidad con la cual se asociaba a Orión) por su proximidad al Erídano, análogo celeste del río Nilo.

La constelación de la Liebre. Iohann Bayer, Uranometria. Augusta, 1603

Arato dice que la Liebre “corre constantemente, todos los días”, y que “Sirio va siempre detrás en actitud de perseguirla; se levanta tras ella, y cuando ésta se oculta él la acecha”. Eratóstenes cuenta que forma parte de la cacería protagonizada por Orión y sus canes, y que “parece ser que Hermes la situó en el firmamento por la celeridad y fecundidad del animal, ya que es el único cuadrúpedo que concibe un gran número de crías, a alguna de las cuales pare y a otras retiene en su vientre”.

La Liebre culmina a medianoche a mediados de diciembre.

jueves, 5 de marzo de 2015

Erídano

Junto a Rigel, a los pies de Orión, comienza un largo y serpenteante rosario de estrellas poco brillantes que dibujan el trazado del Erídano. Es una vasta constelación que se extiende hasta el polo austral y que posee una única estrella de primera magnitud.

Arato, en sus Fenómenos, atribuyó a este asterismo el nombre con el que hoy es conocido. De este "río tachonado de estrellas" que discurre "bajo los pies de los dioses", el autor dice que es "un simple residuo del Erídano, el río de inagotables lágrimas". Según la mitología griega, se trata de uno de los ríos que atraviesa el Hades y fue en él donde Faetón cayó tras intentar conducir el carro del dios Helios.

Eratóstenes escribe que "otros autores en cambio sostienen como más verosímil que se trata del río Nilo, que es el único cuyas fuentes fluyen desde el sur", y que "tiene tres estrellas en su primer meandro, otras tres en el segundo, y desde el tercero hasta el final siete, que dicen que son las siete desembocaduras del Nilo."


El río Eridano en una lámina del Atlas Coelestis seu Harmonia Macrocosmica, de Andrea Cellarius (Amsterdam, 1660). En esta proyección de la bóveda celeste sobre la Tierra se representa a la constelación como una corriente sinuosa que cruza la Antártida y fluye hasta Orión.


domingo, 1 de marzo de 2015

Auriga

La constelación del Auriga o Cochero es un arca de mitos. Las estrellas más brillantes del asterismo están dispuestas a la manera de un hexaedro irregular, uno de cuyos vértices (la estrella El Nath) coincide con el ápice del asta izquierda de Tauro.

El Auriga y Tauro compartiendo la estrella El Nath (beta Tauri).
Imagen del blog La bitácora de Galileo.

Auriga se encuentra superpuesta a la Vía Láctea. Capella (también llamada la Cabra) es la estrella de la constelación que se halla a mayor altura sobre la eclíptica, y la magnitud de su brillo amarillento sólo es superada por Sirio en las noches de invierno.

Eratóstenes nos explica que el auriga celeste es el catasterismo -esto es, la conversión en estrellas- de Erictonio, hijo mortal de Hefesto y Gea quien fue el primero en uncir un tronco de caballos, y también que éste rivalizó con el dios Helios en la conducción de una cuádriga. Así mismo fue el primero en organizar una procesión hasta la Acrópolis en honor de la diosa Atenea. El cosmógrafo de Cirene cita en su obra la narración de Eurípides acerca del nacimiento de dicho ser extraordinario:

“Enamorado Hefesto de la diosa Atenea, quiso unirse a ella, pero ésta lo rechazó porque prefería seguir siendo virgen y corrió a refugiarse en un lugar del Ática al que a partir de entonces dieron el nombre de Hefesteo. Mas como el dios insistiera en forzarla echándose sobre ella, tuvo que refrenar sus ardores al ser alcanzado por la lanza de la diosa, aunque su semen se derramó sobre la Tierra. De este semen dicen que nació un niño, al que llamaron Erictonio. Al hacerse mayor se enteró de todo y a partir de entonces resultó muy admirado gracias a sus cualidades guerreras.”

Otra tradición griega sostiene que el auriga es Mirtilo, cochero del rey Enómao de Pisa. Geoffrey Cornelius la expone en su Manual de los cielos y sus mitos:

“El rey Enómao, conocido por su amor a los caballos, no podía soportar la idea de casar a su hija Hipodamia. Así, ideó una competición de carros de caballos, en la cual él competiría con cada uno de los pretendientes de su hija, y si el pretendiente perdía la carrera también perdía la vida. Los caballos de Enómao, más veloces incluso que el viento del norte, habían pertenecido al dios Ares y eran invencibles, motivo por el cual Enómao batió a cada uno de los pretendientes de su hija.

Sin embargo, cuando le llegó el turno a Pélope, hijo de Hermes, los dioses decidieron intervenir: Poseidón, antiguo dios de los caballos y también rey de los mares, le regaló a Pélope un carro de oro tirado por yeguas aladas también de oro. Para asegurarse mejor su victoria, y con Hipodamia como cómplice, Pélope se conjuró con Mirtilo, el conductor del carro de Enómao, para sustituir los clavos de sujeción de los ejes del carro del rey por copias de cera; a cambio prometió que si el rey perdía la carrera, Mirtilo obtendría como recompensa la mitad del reino y la noche de bodas con Hipodamia. Cuando la carrera estaba en su punto más álgido, las ruedas del carro de Enómao se desprendieron, y el rey fue arrastrado hasta morir. Pero antes de morir maldijo a Mirtilo.

Mirtilo reclamó una parte de su recompensa pero Hipodamia se resistió. Pélope golpeó al lujurioso auriga, cogió las riendas y se encaminó de vuelta a casa. Durante el viaje de regreso, Pélope empujó a Mirtilo, causándole la muerte. Hermes, al descubrir el engaño, honró al cochero y le otorgó un lugar entre las estrellas.”

Arato escribe que “si te parece oportuno observar al Cochero y a las estrellas del Cochero, si hasta ti ha llegado el renombre de la Cabra o el de sus Cabritos, que a menudo contemplaron a los hombres esparcidos sobre el mar purpúreo, lo encontrarás, enorme todo él, apoyado en la parte derecha de los Gemelos, mientras que el vértice de su cabeza gira enfrente de Hélice; encima de su hombro izquierdo se mueve la sagrada Cabra que, según la leyenda, ofreció su ubre a Zeus. Los intérpretes de Zeus la llamaban Cabra Olenia. Es grande y brillante; pero sus Cabritos lucen levemente en la juntura de la mano.” Manilio añade que la Cabra es “famosa por haber alimentado al rey del cielo; gracias a sus ubres alcanzó Júpiter el gran Olimpo, adquiriendo fuerzas con aquella leche salvaje para lanzar el rayo y producir el trueno. Por eso Júpiter la colocó merecidamente entre los astros eternos, pagándole la conquista del cielo con la recompensa del mismo.”

La constelación del Auriga en el Manuscrito Aratea (s. IX).
Biblioteca de la Universidad de Leiden, Holanda.

Eratóstenes recoge así el mito de la Cabra signada por la brillante Capella:

“Cuenta al respecto Museo que Rea entregó a Zeus recién nacido en manos de Temis, y que ésta entregó a su vez al niño a Amaltea, que por su parte lo puso a amamantar de una cabra, que crió así a Zeus. La cabra era hija de Helio, y su aspecto era tan terrorífico que los dioses que se alinearon en el bando de Crono sintieron ante ella tal pánico que pidieron a la diosa Gea que la ocultara en una cueva de Creta. Una vez que la cabra quedó encerrada en la cueva, se encargó a Amaltea la crianza del niño, quien lo alimentaba con la leche de la cabra. Una vez hubo alcanzado el niño el vigor de la juventud, a punto de emprender su lucha contra los Titanes sin armas, ya que no las tenía, le fue vaticinado que empleara la piel de la cabra como arma, ya que era invulnerable y al mismo tiempo provocaba el pánico por llevar en mitad del lomo la cabeza de la Górgona. Pertrechado así, Zeus adquirió un doble poderío. Luego recubrió los huesos de la cabra con otra piel y le dio el aliento vital y la inmortalidad. Dicen que ésta fue elevada como constelación al cielo.”

En China, la agrupación de estrellas de los “Cinco carros” coincide con Auriga, siendo igualmente Capella su estrella principal.